lunes, 12 de noviembre de 2012

miércoles, 19 de agosto de 2009

jueves, 26 de junio de 2008

Ustedes, hadas


Mientras espero en la sala de espera, el buen clima me acompaña. Veo la hora. Son las 10 y 30 y estoy segura de su compañía. Me tienta comenzar a charlar y me detengo. Estoy sola. Debo cerrar mis ojos, recordar que estoy sola, reconocerme sola, para luego abrirlos y tener la certeza de su compañía. No necesito hablarles, ni verlas sonreír u oírlas. No necesito de su presencia y eso no es algo triste. Ellas, sin saberlo, se han convertido en seres portátiles que puedo llevar a cualquier lado conmigo. Incluso contra su voluntad.

Al fin entendí lo de las vidas múltiples desde mi perspectiva de la vida. Sus vidas pueden ser múltiples, en esta finita y mortal existencia, siempre y cuando se hayan dado tanto a otras que se vuelvan necesarias y portátiles.

Esas paralelas existencias son, entonces las múltiples vidas que ellas reconocen. Ahora las entiendo. Pero no son consecutivas, sino paralelas. Propondré discutir de esto la próxima vez que las vea. Y aunque esté equivocada, su tangible presencia hoy habrá sido tan clara que tendremos que hallar alguna explicación.